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Se nos fue el Tío Claudio


Hoy empecé el dia con esa noticia, un mensaje de la tía Mary, avisando que anoche partió el más querido tío del corazón. De vecino a pariente, sanguíneo.Voy cayendo de a poco, de a ratos. Nuestro Maradona como persona ídolo fuera de la cancha, mi bostero más querido -sacando a mi vieja-, nuestro Bruce Willis barrial, nuestro forzudo sobreviviente de mil batallas, de mil peleas, de mil caídas, todo por mil, fuerte, sin tibieza. Una vida intensa, dura, como todas las de nuestra clase, y desbordante de alegrías y disfrutes. Cada encuentro, cada charla, te recordaba que te quería y te lo hacía sentir en el abrazo. O te lo decía en un audio dadaista plagado de palabras inventadas. Cómo lo voy a extrañar. Lloré un poco a la mañana, lloré un poco a la tarde (viendo las fotos de mi hermano), lloro un poco mas ahora (tengo la compu en service y ningún backap conmigo para volver a verte, tío). Ojalá algún día pueda escribirte alguna de las mil doscientas anécdotas que me contaste o compartimos. (La venias pasando.mal.con las facturas del cuerpo:) Ojalá descanses en paz. (Lamento no haber podido agarrar una manija para acompañarte hasta el final; seguro pesaba). Te quiero mucho, para siempre

Apuntes de una temporada en Buenos Aires

Vi muchas personas caminando con maples de huevos.

Muchas pidiendo ayuda. Vendiendo cosas. Durmiendo en la calle

Vi muchas luces de noche y de día, muchas sombras tempranas, y resplandores con bajo contraste.


Me reuní con muchas personas amigas, ganas de juntarse intercambiar. Se me hizo más claro charlando con Juan, con Ales, Sol, Dani, Fedes: generar abundancia, sopa de piedra, abrir las casas, que cada quien traiga lo que pueda y seguro sobra.

Disfruté mucho con mis sobrinas y mi ahijado (mi hermano y mi cuñada).


Fui con el sindicato de lecheros a la marcha contra la Reforma Laboral Esclavista.

En una noche de juegos vi a Fama y Guita en Otra Historia, y adherí al contundente y tardío paro general.

Fui a un cacerolazo o ruidazo en la esquina, convocado por el sonido ambiente (no por un fláier), por la percusión de tachos y postes de luz: la Primavera Árabe quedó lejos (como el sueño de una Internet democrática, democratizadora: la revolución no será televisada ni posteada).

Visité varias muestras amigas (Rocambole en Recoleta, Frank Vega en microgalería, Falta Koda en Atocha, Rosendo Diaz en el local, Lisandro Arévalo, y Juan Carlos Urrutia y Laura Romano entre otros en galerías Larreta, y un par en el CC Borges).

Comimos asados y otras delicias, tomamos vermuts, nos juntamos a leer (invitado e instigador), escuchar música, cantar.

Y me llevé una buena cosecha de regalos, recursos, recuerdos y proyectos para un año que pinta plagado de novedades y cambios.

También me llegó la noticia triste de la muerte ejemplar (mimado, en el monte, sin achaques ni veterinaria) de Bandido, querido compañero de tantos años: otro recordatorio de la finitud.

La hora del vermut


Llevo un mes y medio trabajando en Buenos Aires.

El trabajo es sólo una parte de la vida, y con suerte una parte bien acotada.

Por suerte, tuve tiempo de invitar a un par de reuniones, que llamamos vermuts, no tanto por tomar aperitivos (también hubo cervezas, vinos, mates o cafés, agua y otras bebidas sin alcohol), sino por el horario, el atardecer, y casi siempre de terraza (o balcón) con personas queridas y admirables (no voy a etiquetar).

Hubo un vermut literario (o taller horizontal) con colegas escritorxs (y talleristas) donde nos juntamos a compartir textos en proceso, inacabados, a prueba.

Hubo un vermut de tesistas, con compañerxs de la maestría. Desde el año pasado quería armar un espacio de encuentro (lo había hecho virtual) para personas en situación de tesis (un colectivo medio tácito): lo llamaba «Té de tesistas», pero el calor de la siesta y las obligaciones no lo hacían posible –¿y para qué quedar pegado a un juego de palabras?– así que pasó para la tardecita.

Y otros vermuts (devenidos en cenas) fueron simplemente para juntarse a brindar, picotear y conversar con personas amigas de diferentes círculos, no todas conocidas entre sí, para propiciar cruces, desarmar roles, mezclar las charlas.

Algo que comparten estas juntadas deliciosas, de bajo costo, en espacios domésticos, es que (sin prohibir el uso de celulares) nadie sacó fotos ni publicó nada; no hubo público ni etiquetas (acaso, ir al baño para mirar el teléfono).

En las semanas que me quedan en la ciudad espero ir por otra ronda de todo eso.

Mientras tanto también me preparo con lecturas y propuestas para los talleres de escritura que voy a estar dando a partir de abril en Poesía Ambiente @poesia_ambiente de regreso en el valle (posiblemente haya un encuentro abierto y gratuito a fines de marzo).

Feliz 26

Amigas, amigos, colegas, ojalá estén terminando de buena manera este año largo (y agotador, por lo que vengo escuchando seguido) y ojalá podamos empezar festivamente, con delicias para compartir y charlas burbujeantes, con personas amables, graciosas, queridas (y siempre en el corazón las que ya no están) un año mejor.

Por acá, con ganas de que en 2026 se activen la imaginación y la empatía, y pongamos fin a esta ola de crueldad e hijaputez, a la miseria planificada y la insensibilidad: para eso vendrá bien aportar ingenio y generosidad, solidaridad, rebeldía, salud, amor y humor, poesía, y alegrías inesperadas.

Así que queridas y queridos de acá y de allá, nos veamos en alguna.

¡Muchas felicidades, muchos salud, y buen vivir! 🎉❤️🍾🥂

Besos y abrazos desde las sierras.

PD: por acá, este año intenso me deja mucho contento y gratitud por todo lo vivido y compartido, como los talleres que hicimos con El Ale Arriaga en Poesía Ambiente (más las reuniones del Club de Lectura y Escena Abierta), y el broche de oro con el retiro «Río, Monte y Escrituras» (ya estamos planeando otro para marzo); gran alegría de haber ganado el Premio Perlongher de Poesía 2025, y saber que viene un nuevo libro en camino ·poesía y mercado·; además de la tesis en curso; satisfacción de completar dos cursos de cocina con un groso como el chef Gonzalo Allende, y haber hecho nuevas experiencias con Ahumados El Paso (p. ej., preparando bocadillos en una degustación de vinos); también realizamos nuevas capacitaciones con la Brigada; tiramos flechas con Ruben y compas; retomamos yoga con Nieves; y empezamos clases de tango con mi amiga Romina, además de organizar con Maité Pegoraro el ciclo Tango Bar en Café del Monte; y avanzamos un montón con la ampliación de la casa… Muchos y diversos espacios y prácticas de esfuerzo, disfrute, reflexión, crecimiento, y cuidados colectivos… Muchas gracias a todas las personas con las que compartimos, y que haya más de todo eso.

PD2: gracias también a mon amour Alix por otro año juntos: je t’aime beaucoup,

PD3: y un recuerdo especial para mi vieja, la gran Sole, que se nos fue un día como hoy, y nos dejó para siempre la ilusión de que el año nuevo siempre será mejor

Estenopeica en el Palacio Dionisi (CBA)

Fotografía Estenopeica 2025 del Museo Provincial de Fotografía Palacio Dionisi:

El viernes 28 de noviembre a las 19 horas, en las salas 4, y y 6 del @museopalaciodionisi (Av. H. Yrigoyen 622, Córdoba Capital) inaugura esta muestra colectiva, donde participo con una foto.

La Convocatoria Estenopeica 2025 forma parte del último bloque expositivo del año, junto con otras muestras, y se podrá visitar hasta el 08 de marzo del 26.

Ojalá se puedan dar una vuelta en algún momento.

Más de cine musical

Siga la música

Hace unas semanas escribí sobre el cine musical, bastante en boga en producciones y premiaciones. Más allá de las películas estrictamente musicales, con personajes que cantan y bailan temas como parte fundamental de su trama, esos recursos fueron permeando a diferentes géneros del cine, y hace ya un par de décadas podemos ver escenas musicales en todo tipo de películas (como vidoclips embebidos, la otra vez mencionaba a «El jockey», y hace poco vi «El ángel», también de Luis Ortega, que 6 años antes ya mostraba una gran escena bailable).

Esto guarda relación con la musicalización creciente de la vida cotidiana, la presencia de músicas en cada vez más ámbitos de nuestro paisaje sonoro. Pensemos que hace 120 años (salvo cajitas musicales y pianolas) toda la música que se escuchaba era interpretada en vivo. Pero desde mitad del siglo XIX, se desarrolla «la revolución eléctrica» que da lugar a lo que Murray Schafer llama la era de la «esquizofonía», la disociación entre un sonido original y su transmisión o reproducción electroacústica: «Con el teléfono y la radio, el sonido ya no estuvo amarrado a su punto de origen en el espacio; con el fonógrafo se liberó de su punto original en el tiempo».

Un siglo de avances tecnológicos en las formas de reproducción y usos de la música, muchas veces impulsados por intereses corporativos, que acarrean cambios en la percepción y las conductas, cambios en la sensibilidad: en una enumeración veloz podemos incluir discos, radio, jingles, bandas de sonido, altoparlantes, discotecas, música funcional, casette, walkman, videojuegos, videoclips, PC, CD, DVD, MP3, celulares, plataformas de streaming…

Estos días miré la controvertida y multipremiada «Emilia Pérez» de Jacques Audiard, un musical policial donde se conjugan varios consumos culturales contemporáneos que, a mi entender, dan cuenta de la revitalización del género musical, como el paso del habla al rapeo, coreografías con estética de flash mob («multitud relámpago»), karaoke (subtítulos y video), y la presencia misma de figuras pop como Selena Gómez, el álbum de la banda de sonido original como producto derivado, etc.

Ampliaremos…

Sueños de tesista

Soñé que tenía que defender una tesis en la playa cerca de casa, entre las piedras enormes, la arena y el río y, típica yuxtaposición onírica, adyacente había un auditorio con butacas, piso alfombrado y escenario, donde nos preparábamos lxs tesistas, aunque varixs esperaban su turno sobre las rocas o con las patas en el agua. Porque aparte se trataba de un evento colectivo: se defendían muchas tesis en una suerte de variété o escena abierta, y había personas con libros y apuntes pero muchas otras vestidas y maquilladas para performances o grupos de baile (había unas chicas muy lindas tatuadas o pintadas con grafismos de pies a cabeza). Hacia el final, además de no tener clara mi hipótesis me daba cuenta de que no había completado los trámites así que debía volver (con gusto) en otro llamado.

La tiro por si alguien de #CONEAU está leyendo y se habilitan nuevas posibilidades tesísticas.

La música en las casas

Tengo dos vecinos de 80 que atesoran instrumentos para compartir y tocan de oreja cuando hay asado, vino, juntada.

1- La bandurria de Don Juan.

2- Fragmento de •Très golpes de timbal• de Daniel Moyano: aplica también al baile.

3- El charango de Don Pedro.

Andar Flashero en el CMA de Avellaneda

En mayo vuelvo a mi querido barrio para mostrar fotos estenopeicas en el Centro Municipal de Arte.

La muestra se llama Andar Flashero y es una síntesis de dos exploraciones simultáneas de la zona sur, visuales y textuales, que édité y compartí por separado: Furgón flashero y Visiones periféricas.

La inauguración es el sábado 13 de mayo a las 19 hs., con entrada libre y gratuita, en San Martín 797, Avellaneda, frente a la Plaza Alsina (también abren otras exposiciones y habrá música en vivo): ojalá puedan llegarse.

🎼 Melodía de arrabal 🎵

La lengua popular en Efecto Kuleshov

El idioma de los argenchinos

En mis recorridas por supermercados chinos, noté una serie de mutaciones en el idioma que se desarrolla en este ámbito específico. Cada día, en casi todos los barrios de Capital y el Gran Buenos Aires, entre los chinos, dueños o empleados, los proveedores y los clientes se dan una importante cantidad de intercambios verbales.

La mayoría de los hablantes de origen chino están aprendiendo el castellano en esos intercambios. El otro día un tal Hunag me lo comentaba: La persona viene, dice “hola”, “hola”, y después yo ya sabe “hola”. Lo mismo para “mortadela”, “cigarrillo”, “chocolatada”. También se apoyan en lo que las personas les señalan y lo unen al sonido. Luego derivan. Recuerdo al chino Leo, que arrancó atendiendo la fiambrería, donde los clientes le pedían que les cortara “finito”. Leo extrajo un concepto de las fetas para referirse a ‘poca cantidad’, y cuando quería hacer un pedido chico de yogures me decía “Hoy finito”. 

Sin embargo, estos nuevos hablantes no manejan bien las irregularidades, y les surgen verdaderos hallazgos poéticos. Sobre todo por conjugaciones incorrectas, falta de concordancia o cambios de género. Por ejemplo, entra el proveedor y el chino le dice: Eh, hijo de puto, mucho loco vos, heladera lleno, pusí (o poní) poco… O la china te pide: Quiere-dame dos, frutillo y multifruto, vainilla no se vender bien, no, ése también no quiere. 

En chino los verbos no se conjugan, el sujeto está presente y una partícula indica el tiempo, entonces usan muchos verbos en infinitivo: anotar bien, loco. O conjugados igual para cualquier persona: para mañana (yo) quiere no mucho, (vos) tiene cuidado. Entonces, entre vos y el chino surge un sujeto que no se sabe quién es, y en algunos casos pueden ser cualquiera de los dos. 

Lo curioso es que muchos hablantes nativos que entran en estos intercambios “se ajustan”, e imitan a los chinos simplificando su habla para hacerse entender. Así un camionero le contesta al chino: No, chino, no tener cambio, otra semana. O un repositor señalando una caja pregunta: ¿Llevar depósito? O un cliente demanda: Querer ticket. Llevando al máximo la economía de los significantes.

Picaflor

Un colibrí descansando en las manos de Alix.

Postales gerlianas