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·poesía y mercado· en papel y PDF

Muchas gracias a todas las personas que se acercaron el sábado a la.Feria del Libro para la. presentación de los libros ganadores del Concurso Nestor Perlongher 2025, donde tuve la suerte de sacar el 1er premio con •poesía y mercado•


Gracias a mis amigos Ale Güerri, Santi Garcia Navarro, Daniel Linares, Fede Merea (con quienes compartimos el proceso de escritura ; también con Mariano Fiszman, Hila González, Edu Rubischik). Gracias a mis amigas de la maestría en la UNDAV: Ale Gonzalez, Nati Rotbard, Pau Otegui, Priscila Costa y Mar Fernández Arce. Gracias a mis colegas Sol Fantín y Ceci Perna. Y a las personas que no conocía y se quedaron a escuchar.


Compartimos una muy buena charla con mis colegas premiadxs Marisa Martinez Pérsico y Marcos Illarra, la editora del libro Samanta Rodriguez (que investigó y armó buenas preguntas), Guillermo Korn de Ediciones Bonaerenses y Euge Murillo por el Instituto Cultural de la Provincia (y Ximena Talento a cargo del concurso). Y leímos unos cuantos poemas.

El libro está precioso: linda tapa (ilustrada por Yani Logiudice), buen diseño y contiene tres poemarios potentes. Lo pueden leer gratis en las bibliotecas públicas de BsAs, lo pueden descargar gratis en PDF de la web de Ediciones Bonaerenses o comprar por apenas $11900 (me traje algunos ejemplares para @poesia_ambiente): https://edicionesbonaerenses.sg.gba.gob.ar/libro/poesia-y-mercado-cancion-de-amor-a-un-padre-desconocido-la-cabeza-del-capitan-ahab/

Premio Perlongher en la Feria del Libro

El sábado 25 a las 18 hs. en el stand 602 (Pabellón Azul) de la Feria del Libro, se presentan los libros ganadores del Concurso Néstor Perlongher 2025, dónde tuve la suerte de conseguir el 1er premio con •poesía y mercado•


Compartiremos mesa con lxs poetas Marisa Martínez Pérsico y Marcos Illarra, editorxs del libro por Ediciones Bonaerenses, y organizadorxs del concurso por el Instituto Cultural de la Provincia.

Si quieren pasar, muy bienvenidxs.

Feria del Libro

El sábado fui, como todos los años, a procurarme unos ejemplares escogidos a la feria.
Un mes antes empiezo a investigar los últimos lanzamientos, los anuncios de stands institucionales de otros países, las actividades con invitados internacionales, y ahí voy armando una lista breve de qué ir a buscar.
Ingresé, con una entrada gratis que me consiguió un amigo librero, por Cerviño, donde siempre hay menos gente, cerca de las 16 hs. ¿Por qué en un horario tan concurrido? Obvio: con tanto amontonamiento resulta más fácil sustraer lo que necesito. Los empleados se dan por vencidos y, si uno no se zarpa de descaro, nadie impedirá una labor prolija. Ojo que tengo mis códigos: nunca le sacaría nada a mis amistades, que son muchas, ni a ninguna de las editoriales independientes que comparten puestos en áreas laterales. Pero para las cadenas negreras y las multinacionales insaciables, cero consideración.
Hay un factor que me juega a favor y en contra: soy manco. Y nadie quiere observarme mucho tras haberlo advertido, pero tengo que asegurarme esa primera mirada antes de, con mi mano hábil, poner en mi morral el libro codiciado.
Este año seleccioné sólo siete títulos. Por gusto, la última novela del bielorruso Andrei Andreianov, la única que me falta leer: Horizontalidad, la historia decimonónica de un aristócrata que decide pasar el resto de su vida acostado en la cama o en el suelo. También la suntuosa poesía visual completa de Bela Lugosi, con sus 200 páginas en papel ilustración y tapa dura. Los «Ensayos de materia fecal» del brasileño Luis Herminio Boaventura Igrejas. Y una novela gráfica de Daniel Alejandra llamada «Los trillizos siameses».
Ya pensando en plata, me llevé «El libro de las veladuras» del fotógrafo uruguayo Californio Maldonado, un lujo; la «Filosofía ilustrada de sexo no genital», carísimo, incomprable, y también de Tachen, «Recetas gastronómicas con raíces y cortezas», que seguro ubique rápido por mercadolibro. También me compré, para disimular, los «Poemas para no ir a trabajar» de Fernando Aíta, el libro más barato que encontré.
Saludé a varios colegas y conocidos, y salí cargadito otra vez por Cerviño. ¡Gracias, Feria!